martes, 18 de mayo de 2010

Profesiones: Buenas noches, tristeza dominical

El domingo por la noche a Caleb Weintraub lo invade la tristeza.
Este profesor de arte dice que le encanta su trabajo, pero el inminente fin de su libertad de las obligaciones cotidianas lo vuelven más ensimismado y menos sociable los domingos que cualquier otro día de la semana.
El profesor trata de sacar el máximo de provecho del fin de semana. ´´Sé que, si me duermo, lo que va a pasar es que cuando me despierte ya será lunes´´. Su noche preferida de la semana no es el viernes, sino el jueves, porque ese día todavía puede vislumbrar el fin de semana sin que éste haya comenzado.
En realidad agrega, su noche de domingo verdaderamente comienza el sábado por la noche, cuando se da cuenta de que ya pasó la mitad del fin de semana y que se acerca la hora de volver al trabajo.
A los que sufren las noches de domingo les cuesta aprovechar el día al máximo: ´´Estamos siempre viviendo 18 horas por adelantado´´, explica William Bridges, autor y consultor de transiciones de negocios. Para algunos, el budismo puede ser útil. ´´Vivimos en nuestras expectativas en vez de en nuestra experiencia´´, dice Bridges. ´´El budismo enfatiza que debemos tener la conciencia centrada totalmente en el momento. Quizás esa sea la respuesta´´.
Mientras algunos recurren a las prácticas orientales, otros, como Francine Maroukian, tienen su propia técnica para no abatirse los domingos.
Maroukian, autora de libros de conocina y cultura, se prepara durante toda la semana para la angustia dominical.
Cuando llega a una parte muy interesante de un libro, interrumpe la lectura para continuar el domingo por la noche. También se asegura de que su apartamento sea cómodo. ´´La iluminación es esencial´´, observa.
Prepararse para una nueva semana puede generar ansiedad y una sensación de pérdida´´, confirma Gary Hayes, psicólogo de la consultora de gestión neoyorquina Hayes, Bruswick & Partners. Es resultado de una pérdida momentánea del control que ganamos con el fin de semana y que prácticamente cedemos de lunes a viernes.
Para una ex analista de Wall Street que tomaba el tren a las 04:45 de la madrugada todos los días hábiles, la noche del domingo parecía empezar temprano.
´´La ansiedad se iba acumulando toda la tarde´´, dice. ´´Era sencillamente imposible relajarme o aprovechar el día. Si no estaba en casa, la ansiedad era aun mayor´´.
Incluso los lunes eran mejores que los domingos, agrega, ´´porque representaban el fin del sufrimiento´´. Para disminuir el abatimiento, terminó cambiando de trabajo. Ahora está en el sector menos estresante del marketing. Sus domingos todavía son difíciles, pero son mucho más amenos que antes.
Ahora, la investigadora de salud Anna Nicholson dedica parte de sus mañanas dominicales a prepararse para el día siguiente: lee su correo electrónico de la oficina y escoge la ropa que usará el lunes.
-Jared Sandberg.(Listín Diario, lunes, 28 de febrero del 2005)

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